miércoles, 26 de septiembre de 2012
El Mito del Valor Añadido
Tras años en busca del Valor Añadido, he determinado que efectivamente el valor se puede medir y tasar, pero el Valor Añadido sólo se puede percibir.
Podemos medir el valor en función del tiempo que tardamos en conseguir un objetivo, del coste que nos supone, por la relación coste beneficio, el montante de lo que se factura, los beneficios que se consiguen a través de la ejecución y puesta en funcionamiento de los productos resultado de los proyectos, e incluso para ello se generan dashboards y cuadros de mando que miden la eficiencia comercial de los proyectos que se desarrollan. Incluso a veces el valor se mide en forma de acciones cotizando en bolsa.
Más allá del valor inherente está el Valor Añadido, término muy manido y que sirve de coletilla para definir los catálogos de servicios de toda compañía que se precie. Es normal visitando las webs de diferentes empresas llegar al catálogo de soluciones cuya característica principal y diferenciación con la competencia suele ser su alto Valor Añadido. Vendo lo mismo, pero con Valor Añadido.
Hasta aquí todo bien, pero el dilema aparece cuando un cliente te propone como medida de calidad del proyecto, medir el aporte de Valor Añadido. Ahí es cuando te tiemblan las piernas, te pasas el dedo por el cuello de la camisa y te ves forzado a pensar en lo que realmente es Valor Añadido.
La mejor manera de poder medir algo es conocerlo en desde la perspectiva de todas sus dimensiones. Cuando las fronteras para estas dimensiones no están especialmente claras, lo normal es que hagamos un estudio de los datos históricos, analizando tendencias, medias, percentiles y desviaciones a ver qué es lo que podemos explotar con el ánimo de encotrar relaciones y patrones de comporatmiento entre las diferentes dimensiones. Y como medir el valor (Añadido) es complicado, lo normal es que no haya histórico de ningún tipo. Entonces surge la pregunta: ¿Cuándo he percibido que algo me está aportando un extra de valor? y de repente te queda claro, que ha sido cuando has comprado un artículo y tras usarlo mantienes la convicción de que volverías a comprarlo sin dudarlo en el momento que se estropeara.
Esa es la esencia del Valor Añadido: Darle a la organización lo que necesita, aquello por lo que paga, sin darle opción a arrepentirse de la compra.
Traducido en la gestión de proyectos, cumplir con la triple (séxtuple) restricción sin generarle entropía en el medio, teniendo reportes claros, aportando soluciones y alternativas, siendo capaz de ir un paso por delante, anticiparte a sus necesidades y preocupándote sinceramente por cubrir con el proyecto el 100% de las expectativas de los diferentes stakeholders (las públicas y las ocultas, que son las más difíciles de identificar). Podremos hacer una gestión impecable, desarrollar el producto tecnológico más puntero del mercado, el más barato y duradero, pero si no somos capaces de satisfacer los "insights" de los involucrados, jamás seremos capaces de generar Valor Añadido.
viernes, 21 de septiembre de 2012
Hello World!
Muchas son las razones para arrancar un blog, y quisiera compartir con los futuros lectores la razón de la existencia de este. No se trata de la fama ni el dinero, por supuesto, sino de una sensación de regustillo indefinible que le queda a uno cuando se habla de Gestión en general, y Gestión de Proyectos en particular.
Es fácil identificar cuándo un técnico es eficiente o no en su trabajo. En apenas unos días podemos tener una idea clara de lo que podemos obtener de él. Sin embargo, cuando de gestionar proyectos se trata, la identificación del “maestro en gestión” no es tarea menor ya que el conocimiento específico en la materia suele ser un bien escaso y no se entiende en muchas ocasiones la posibilidad y necesidad de industrializar la gestión de los proyectos.
Este blog nace con la idea de arrojar una hebra luz sobre diferentes aspectos de la gestión de proyectos a fin de que todos conozcamos un poco más sobre modelos, herramientas y procesos desde un punto de vista práctico, de cómo aterrizar los contenidos de estándares y modelos en el día a día.
Como diría un buen amigo mío, explicación de lo que hace un Project Manager cuando baja a la trinchera.
Es fácil identificar cuándo un técnico es eficiente o no en su trabajo. En apenas unos días podemos tener una idea clara de lo que podemos obtener de él. Sin embargo, cuando de gestionar proyectos se trata, la identificación del “maestro en gestión” no es tarea menor ya que el conocimiento específico en la materia suele ser un bien escaso y no se entiende en muchas ocasiones la posibilidad y necesidad de industrializar la gestión de los proyectos.
Este blog nace con la idea de arrojar una hebra luz sobre diferentes aspectos de la gestión de proyectos a fin de que todos conozcamos un poco más sobre modelos, herramientas y procesos desde un punto de vista práctico, de cómo aterrizar los contenidos de estándares y modelos en el día a día.
Como diría un buen amigo mío, explicación de lo que hace un Project Manager cuando baja a la trinchera.
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